Es común sentir que no tenemos ningún poder cuando estamos en una entrevista independientemente de si es en persona, por teléfono, u online. La realidad es que el entrevistador tiene todo el poder. Esto sin embargo no le da derecho a quebrantar la ley y preguntar lo que le dé la gana. Aquí te comparto 3 preguntas que son un big no no y te presento unas excepciones. Pero antes te comparto lo que me pasó.


Vivía en Indiana mientras estudiaba mi doctorado. Gracias al Colegio de Educación de Purdue University trabajaba como supervisora de futuros maestros en distintas escuelas en el condado. Un día, antes de comenzar el semestre de visitas de mis estudiantes, le hago una visita a la directora de una escuela colaboradora para agredecerle por prestar su escuela a los estudiantes en mi curso. Guíaba por las carreteras estrechas del campo, mirando los maizales congelados, pendiente a las vías de los trenes, y contenta por esta colaboración.

Al llegar, me percato en ná’ que los latinos eran cosa nueva para ella. La dama me preguntó: “de dónde venía” dejándome saber distinto a mi tu no eres de Indiana y asumiendo tu no eres Americana, “cuánto tiempo llevaba en Estados Unidos” nuevamente preocupada por mi estado migratorio, y hasta “qué idiomas hablaba” aludiendo a mi background étnico/racial. Y muchas más porque me interrogó detenidamente por más de 45 minutos. A lo que voy es que aún personas que se suponen que cuenten con una educación sobre ética, procesos legales, y diversidad tomarán cualquier oportunidad para controlar quién tiene acceso a su espacio. En su caso, ella prefería su escuela blanca, Americana, y anglosajona.

En ese momento, yo tomé la decisión de contestar todas sus preguntas por varias razones. Primero, la colaboración ya había sido firmada y autorizada oficialmente y mis estudiantes necesitaban la experiencia. Segundo, mi rol era representar a la universidad y abogar por mis estudiantes. Zaira Arvelo, el ser humano, no tenía mucho que perder fuera de la verguenza ajena y el coraje que sentí ese día.


Mi idea con este blog es que podamos comenzar a conversar sobre lo que no es ético, entender el porqué, y aprender cómo defendernos. Vamos a las preguntas:

  1. ¿Estás casada?

Tu estado civil no es relevante en ningún trabajo. De echo, nos demuestran las investigaciones que esta pregunta en particular sirve para discriminar contra las mujeres. Se asume que un hombre casado es una persona seria, con responsabilidades, y motivación para proveer a su familia. Por el contrario, la madre obrera lleva consigo el estigma de ser irresponsable y de persona para quien el trabajo es segundo plano.

2. ¿Eres ciudadado americano?

Por lo regular esta pregunta no es legal ya que promueve el discrimen contra personas indocumentadas e inmigrantes. Ahora, si es un puesto Federal o de gobierno están en su derecho a hacerla ya que es parte de los requisitos en ese campo. Si no la marcas en la solicitud y no la contestas verbalmente, no te vistas que no vas.

3. ¿Cuántos años tienes?

Technically tu edad es irrelevante. Las excepciones incluyen puestos que explícitamente lo estipulen por cuestiones legales. Un ejemplo lo es cuando se solicita para ser bartender o para preparar bebidas alcohólicas. Otra exepción son los puestos que requieren cierto tipo de aptitud física y claramente dicen: persona capaz de levantar 40 libras, estar de pie por periodos largos, doblarse y escalar frecuentemente.

En el próximo blog, te doy sugerencias concretas de cómo responder cuando te enfrentes con este tipo de preguntas. Ahhh y en inglés pa’que mates dos pájaros de un tiro.


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